sábado, 3 de febrero de 2007

El hijo del granjero Fleming.

Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí encontró hasta la cintura en el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero había ayudado. "Quiero recompensarlo" - dijo el noble - "Usted salvó la vida de mi hijo". "No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice" - contestó el granjero. En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña. "¿Es su hijo?" - preguntó el noble. "Sí" - el granjero contestó orgullosamente. "Le propongo un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en un hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos". Y el granjero aceptó. El hijo del granjero asistió a las mejores escuelas y, al tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary´s Hospital en Londres hasta convertirse en el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina. Años después, el hijo del noble enfermó de pulmonía, y esta vez, y gracias a su descubrimiento, Alexander Fleming salvó su vida. El nombre del noble? Sir Randolph Churchill. ¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

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