miércoles, 7 de febrero de 2007

Las bacterias degradadoras de metano cooperan en las profundidades marítimas.


Investigadores de Bremen han resuelto gracias a la microscopía un importante misterio concerniente a una fuente de energía: el metano. Hasta el momento no se sabía con exactitud por qué porciones de enormes fuentes de metano almacenadas en la superficie de las profundidades del océano, no ascienden por el agua y contribuyen de esta forma al efecto invernadero.El equipo de investigación alemán ha podido achacar este fenómeno a la cooperación de dos microorganismos. Según se informa en la revista Nature, estos microorganismos son capaces de consumir el metano incluso en ausencia de oxígeno. Una mejor comprensión del ciclo del metano podría permitir un día explotar esta fuente de energía limpia y de bajo costo.

Diversos experimentos han convencido a los geoquímicos de que los depósitos de metano de acumulaciones de materiales en las profundidades, no sólo ocurren realmente, sino que pueden ser aprovechados. El fenómeno de la oxidación de metano (CH4) en dióxido de carbono (CO2), que necesita normalmente la presencia de oxígeno, se vuelve posible en este tipo de medios por la colaboración de dos bacterias. Una archaeobacteria (arqueobacteria), semejante a las que producen metano, degrada el hidrocarburo en hidrógeno. Este último es enseguida oxidado por una segunda bacteria denominada reductora de sulfato. Antje Boetius y sus colaboradores del Instituto Max Plank de Microbiología Marina en Bremen han podido observar mediante un microscopio especial esta estrecha simbiosis: las archaeobacterias se agrupan en paquetes de un centenar de células y son rodeadas por las bacterias reductoras de sulfato.

El metano es un hidrocarburo que podría constituír una solución alternativa al aprovisionamiento de energía en el siglo XXI, si se elaborase un método de extracción económicamente interesante. Se estima que las reservas que se acumulan en el fondo oceánico en forma de una mezcla helada de cristales de metano y agua, denominada hidrato de metano, doblan a las del resto de otros combustibles fósiles. El metano ofrece sin embargo algunos problemas medioambientales. Si llega intacto a la atmósfera, este gas provoca un efecto invernadero treinta veces superior al del dióxido de carbono y es susceptible de contribuír al recalentamiento del clima terrestre.

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